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viernes, 14 de abril de 2017

Bauza, Sampaoli, los rumores y las certezas




A siete partidos del final de la temporada 2016/17, en los que el Sevilla se juega la chance de ingresar a la Champions League de manera directa o si tiene que jugar una Pre-Champions (con alteración de su calendario y diferencia importante de ingresos), la AFA vuelve, de manera recurrente, a la carga para contratar al entrenador del equipo andaluz, el argentino Jorge Sampaoli, como director técnico de la selección nacional.

Ya lo intentó hace nueve meses, pero en aquel tiempo, la cláusula de rescisión del contrato de Sampaoli con el  Sevilla era muy alto (8 millones de euros) y con una AFA desquiciada, rota institucionalmente, y con muchas deudas y nada en sus arcas por sus eternos desmanejos, no era posible esa erogación y se optó por un entrenador más barato, accesible, dispuesto a asumir incluso sin cobrar al punto de dejar a un equipo grande que recién había tomado, como Edgardo Bauza.

Más allá de que a Bauza no le fue bien en el juego del equipo ni en resultados (luego de ocho partidos en el grupo clasificatorio sudamericano, la selección se encuentra quinta y en posición de repechaje, sobre diez equipos), el trato que recibió fue de una absoluta falta de respeto de la institución.

Bauza ni siquiera recibió la decisión de echarlo cara a cara, sino que le fue comunicada a su agente Gustavo Lescovich un domingo por la nochecita, en pleno juego de una fecha de campeonato, como para que además, el bosque tapara a los árboles que nublaban ya la visión de una prensa voraz, pero que juega su propio partido.

Claro que después, Bauza se prestó al destrato accediendo a formar parte de una extraña forma de comunicación de su salida de la selección argentina, donde los mismos que formaron parte de la decisión lo colmaron de elogios personales pero mostrándole amablemente la puerta de salida luego de sacarlo de urgencia del San Pablo. Y aún así, la prensa accedió, sin posibilidad de preguntar.

Esta misma prensa también había acudido, en San Juan, a otra ridícula situación, cuando los jugadores de la selección argentina decidieron no hablar más después del “Caso Lavezzi”, y el capitán, Lionel Messi, lo comunicó sin aceptar ninguna pregunta.
¿Por qué la prensa argentina se presta, igual que Bauza, a que la maltraten de esta forma, y ser testigo de un hecho en el que se la excluye pero se la convoca para enterarse?

Acaso porque se trata, en buena parte, de una prensa amordazada en cuanto a las grandes preguntas, a las que pueden marcar cambios institucionales, a las que afectan intereses concretos, a las que se meten en la médula de la cuestión.

Y no se trata sólo de la prensa argentina, sino de la española también. Si de este lado del océano no parece interesar (al menos hasta ahora) demasiado si Jorge Sampaoli cobró, junto a su cuerpo técnico, 6 millones de dólares en tres empresas offshore en las Islas Vírgenes cuando fue director técnico de la selección chilena y ahora acaso podría tener el mismo modus operandi con la AFA, al menos hasta que se demuestre lo contrario, también es interesante analizar el enojo de la prensa andaluza.

Desde Sevilla se considera inaceptable que la AFA se reúna con Sampaoli a siete partidos del final de la temporada del Sevilla, como si eso interfiriera en verdad con el rendimiento del equipo en un momento clave. Es decir que se trata de un hecho, por un lado cultural, y por otro, de una absoluta hipocresía.

Desde lo cultural, en España se le da muchísima más importancia a las formas que en la Argentina. Entonces, si las negociaciones entre la AFA y Sampaoli se llevan a cabo, pero no se ven los protagonistas cara a cara, no hay escándalo porque todos hacen que no se enteran, pero si se reúnen, es un escándalo y el propio Sevilla FC se ve obligado a emitir un comunicado sobre algo que ni siquiera puede constatar que ocurre (como bien hizo saber, de manera inteligente, el propio protagonista).

Nos preguntamos si, por ejemplo, cuando el Sevilla FC quiso contratar a Gabriel Mercado, cuando éste aún jugaba en River, no se  comunicaron los dirigentes del club, o un agente contratado por éste, con el representante de Mercado y/o con River Plate. ¿Y Mercado no estaba jugando aún el torneo argentino en ese momento?

Son reglas de juego de este sistema, por muy criticable que éste sea, lo cual ya es otra cuestión. Pero si existe una cláusula de rescisión por la que pagando, se rompe un contrato, y las dos partes que negocian están de acuerdo en romperlo, no hay motivos para que la AFA y Sampaoli no puedan reunirse pensando en el día después del 21 de mayo, último partido de los andaluces en la temporada.

Entonces, el enojo de los medios sevillistas está más relacionado a una situación cultural que se fue exportando a la Argentina a través de la globalización: que estos medios juegan el partido de los intereses de los clubes y no de su público, o en todo caso leen o parte de la creencia, que todo el público de su ciudad o jurisdicción es hincha de ojos cerrados, acrítico, y que sólo quiere buenas noticias, para acabar siendo más papistas que el Papa.

Por eso creemos que el sorprendente comunicado del Sevilla FC en el que advierte a la AFA sobre que hará “valer sus derechos” sobre el contrato con Sampaoli (que, reiteramos, puede romperse pagando hoy una cláusula más baja, de 1,5 millones de euros, para la temporada que viene) es más una señal ante los suyos, los hinchas, los socios del Sevilla, acerca de que se tienen que quedar tranquilos, que el DT sólo piensa en los siete partidos que quedan, que para la AFA misma.

Tanto es así, que José Castro, el presidente del Sevilla FC, es muy amigo del principal mentor de Sampaoli en la “nueva” AFA, Daniel Angelici, y el contacto entre ellos es permanente.  En todo caso, lo que generó el comunicado es la ridiculez de que Claudio Tapia, el presidente de la AFA que iba a tratar de reunirse con Sampaoli en Valencia, ahora haga de cuenta que no se reúne, pero las negociaciones siguen por todas las otras vías posibles (incluso, el agente de Sampaoli, Fernando Baredes, se encuentra en Barcelona con la explicación de que justo su hijo juega un torneo juvenil allí).

En cuanto a la prensa argentina y la globalización, ya es absolutamente habitual (y aberrante desde lo periodístico) que muchos de los que cubren las actividades de los equipos, tomen posición por ellos, y hasta a veces son tratados por los conductores de los programas radiales o televisivos, como si ellos mismos fueran la institución o parte de esos planteles que dicen cubrir.

Asistimos entonces a un periodismo deportivo que se enoja y enardece en nombre de clubes que debe cubrir, que asiste a comunicados en los que no puede preguntar, y que no pregunta , muchas veces, lo importante sobre lo secundario cuando sí tiene todas las chances de preguntar (¿ o es que los medios que tienen los derechos de TV en la Argentina lanzarán la pregunta acerca de las empresas offshore de Sampaoli cuando ellos mismos estuvieron involucrados en el FIFA Gate?).


En este contexto, no es de extrañarse que los dirigentes sean los que son y se manejen como se manejan.

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