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lunes, 3 de abril de 2017

El carro antes que los caballos en la selección argentina



Mientras la dirigencia de la AFA debate sobre qué hacer con Edgardo Bauza, especialmente tras las operaciones mediáticas de las últimas horas desde algunos sectores para que siga y no lo echen, parece que la confusión sigue reinando sobre qué pasos habría que dar primero y cuáles, luego en cuanto a las medidas a tomar pensando en el futuro próximo de la selección argentina.

Mientras Daniel Angelici se comunicaba de manera permanente con Jorge Sampaoli a Sevilla (la amistad entre el presidente de Boca y el del club andaluz es muy estrecha), todo indica que la dirigencia, parte de cuyo gran peso reside en el dueño de varios bingos de la provincia de Buenos Aires, por su cercanía al primer mandatario argentino, Mauricio Macri, pretende asegurarse desde la próxima temporada a este entrenador para recién después cerrar el contrato de Bauza.

Aquí hay un punto medular y es que esta “nueva” vieja dirigencia ya muestra sus primeras “armas” de negociación, y justamente éstas no parecen pasar por un criterio claro sino por reacciones tan espasmódicas como en los tiempos de “Don Julio”.
Es decir, que esta dirigencia no parece darse un debate sobre lo que creemos son dos puntos esenciales respecto de la selección nacional: 1) ¿A qué se quiere jugar?, 2) ¿Se quiere seguir con estos jugadores en el manejo grupal?

La línea de juego es fundamental porque podría definir los pasos a seguir. Si hay una coincidencia general entre los dirigentes acerca de que esta selección juega decididamente mal y que no alcanza con “ganar como sea” porque ese “como sea” un día cercano podría transformarse en que simplemente “no fue”, entonces parece elemental definir cuál es el criterio de búsqueda y si existe, efectivamente, un estilo que nos representa o si vamos a ver si alguien tiene una especie de varita mágica o si de casualidad nos sale un Tité propio que consiga el milagro del brasileño del Corinthians, que ganó todos los puntos para Brasil en ocho partidos seguidos, como si aquél no fuera, antes de ser contratado, el entrenador del consenso por su larga y exitosa trayectoria.

Sin una filosofía de juego, el camino a seguir es de enorme confusión y se puede acertar tanto como errar y no hay mucho margen para eso.

En cuanto a los jugadores de peso y su influencia en los movimientos del equipo y las convocatorias, en algunos casos un tanto extrañas como las de Ezequiel Lavezzi, Sergio Romero, Pablo Zabaleta y otros, también sería necesario definir primero, por parte de la dirigencia, si se pretende que continúen o si, por fin, se busca un cambio de situación, aunque esto pudiera afectar al mejor jugador del plantel, Lionel Messi, por lo que una vez más, el dilema es si prima la voluntad de un grupo de jugadores, o si antes que ellos está la institución (en este caso, la selección nacional).

En este punto, nos detenemos un instante para reflotar un diálógo que hemos mantenido con un anterior funcionario de Prensa de la AFA en Manchester en noviembre de 2014, en ocasión de los dos partidos que la selección argentina de Gerardo Martino disputó en Inglaterra ante Croacia (en Londres) y ante Portugal (en Old Trafford).

Nosotros le reclamábamos al empleado de Prensa de la AFA que nos hayan respondido que para poder entrevistar a los jugadores había que “ser amigos de ellos” y tener sus teléfonos celulares porque de esta manera, creíamos, no tenía razón de ser ninguna mediación y nos bastaríamos solos para la misión.

El empleado, entonces, se enojó y nos dijo “ustedes los periodistas son muy cómodos. Quieren que nosotros les hagamos la tarea. Porque…¿quién es la estrella acá?” Y como nos pareció buena la pregunta, por curiosidad de saber si apuntaba hacia donde creíamos, continuamos el juego y preguntamos “efectivamente, buena pregunta, quién es la estrella aquí?”

-      -   No me va a decir que es usted, fue la respuesta del empleado.
-       -  No, claro….por eso, ¿quién es la estrella?
-       -  ¡El jugador, por supuesto!
-     -   No, no es el jugador…
-        - ¿Cómo que no? ¿Y quién, entonces?
-       -  La selección nacional. Son los jugadores los privilegiados por ser convocados a la selección argentina, ganadora de dos Mundiales, seis Mundiales sub-20, dos medallas doradas Olímpicas, catorce Copas América.


Comentamos esta anécdota para aclarar cómo es que los valores se han trastocado y hoy, hasta para la propia AFA, las estrellas son los jugadores, a los que se les rinde pleitesía, mucho más que la selección propiamente dicha o la AFA como institución, que debería estar por encima de cada integrante, sea quien fuere el mismo.

Sin definir qué tipo de juego se quiere (es decir, qué entrenador es el más indicado para ese tipo de juego), ni un plan a largo plazo, ni si estos jugadores están en condiciones de seguir (y la contratación de Sampaoli, al que muchos de estos jugadores argentinos admiran, sería convalidar la continuidad de los mismos), y si siguen, bajo qué condiciones, se estará haciendo más de lo mismo que se vino haciendo en las últimas cuatro décadas (por no decir mucho más también).

Por supuesto que contratar a cualquier entrenador, en este momento, implicará pagar un nuevo contrato, más los catorce millones de pesos a Bauza por la rescisión, más los trece que aún se le debe a Gerardo Martino por la suya, y la AFA empezará a gastar a cuenta del dinero que debe adelantar la alianza Fox-Turner por los derechos de TV, es decir que ya habrá otro condicionante: quien pone dinero, también exige….

Esta es la “nueva” vieja dirigencia de la AFA, y el carro, delante de los caballos. No parece la mejor forma de llegar al destino buscado.


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