domingo, 8 de octubre de 2017

España llega al Mundial por la puerta grande (Yahoo)




De manera más sencilla de lo que podía parecer hasta hace pocos meses, cuando aún el grupo clasificatorio parecía más equilibrado, la selección española finalmente logró ingresar al Mundial de Rusia 2018 una jornada antes del final y por la puerta grande, al establecer una clara diferencia con el resto de los equipos participantes.

La selección española afrontaba desde 2014 el desafío de renovar una generación dorada, con la que había conseguido ganar, consecutivamente, dos Eurocopas y un Mundial entre 2008 y 2012, pero el tiempo no pasa en vano y varios de esos jugadores se fueron retirando del equipo nacional, al cumplir un ciclo y “La Roja” lo acabó pagando caro tanto en el anterior Mundial de Brasil, cuando no pudo pasar de la primera fase, eliminada por Holanda y Chile, como en la última Eurocopa de Francia, cuando cayó ante Italia.

Precisamente, Italia era el rival a vencer en un grupo clasificatorio mundialista que sólo otorgaba una plaza directa para el Mundial, obligando al segundo a una incómoda repesca y todo indicaba que el nivel de paridad entre España y los “azzurros” iba a ser total y que el ganador surgiría a último momento y por leves detalles.

Sin embargo, esto no fue así. Pese a la incertidumbre tras el Mundial 2014 y la Eurocopa 2016, con la salida de jugadores de un peso específico importante en el equipo como lo fueron los volantes Xavi Hernández o Xabi Alonso, delanteros como Fernando Torres o David Villa, y un portero como Iker Casillas, pero especialmente con el final del brillante ciclo como entrenador de Vicente Del Bosque, quien a su vez suplantó en el puesto al fallecido Luis Aragonés, la selección española supo renovarse a tiempo y manteniendo una línea futbolística sin demasiado conflicto.

Sorprende que no haya sido traumática la salida de Del Bosque porque éste transmitía una tranquilidad y una capacidad de comunicar los conceptos poco habituales, pero más aún, que en el momento de la decisión del nuevo entrenador, la crisis de la Federación Española comenzaba a explotar hasta que pocos días atrás terminó por sacar de la presidencia a Ángel María Villar tras 29 años en el cargo. Incluso, el ex presidente de la Federación tuvo que purgar varios días en la cárcel hasta pagar una fianza.

Aún así, la selección española pudo ponerse a resguardo de todos los problemas políticos y se dedicó no sólo a jugar al fútbol sino a mantener los mejores principios que la sostuvieron en la década pasada, porque el nuevo entrenador, el ex portero Julen Lopetegui, consiguió suceder a Del Bosque con la misma convicción y hasta cerrando filas cuando aparecieron situaciones urticantes como la relatada de Villar o en estos últimos días, el conflicto con Gerard Piqué, tan resistido en el ámbito de “La Roja” al ser relacionado con la posibilidad de la independencia catalana, si bien el propio defensor del Barcelona acabó aclarando que sólo defendía que se votara en el Referéndum independentista pero que no estaba de acuerdo con la independencia y que pese a que evaluaba retirarse tras el Mundial de Rusia, ahora hasta se plantea continuar luego del máximo certamen de 2018.

Lo concreto es que la selección española tuvo la renovación deseada a partir de un entrenador como Lopetegui que ya había conseguido títulos europeos en las categorías juveniles sub-21 y sub-19, con el surgimiento de una nueva generación que aportó aire fresco al fútbol de toque, balón al piso, y mucha posesión como fue característica del fútbol de la selección española desde que Aragonés decidió terminar aquellos tiempos de la llamada “Furia” para buscar jugadores de buen pie y técnica sobresaliente.

Así fue que a la base anterior del Barcelona, de la que quedan Piqué, Sergio Busquets, Andrés Iniesta y Jordi Alba, se le fueron sumando varios jugadores del exterior, especialmente de la Premier League (David Silva, Pedro, Cesc, Diego Costa –ahora regresa al Atlético Madrid- , Nacho Monreal) y a éstos, los del Real Madrid que ha monopolizado los éxitos en la Champions League y que ha tomado una confianza indudable desde que Zinedibe Zidane asumió como entrenador blanco.

A Sergio Ramos se le sumaron Dani Carvajal, Alvaro Morata- ahora en el Chelsea- pero en especial, las dos nuevas figuras, isco Alarcón y Marco Asensio- mientras que en la portería, David De Gea representa el cambio perfecto de la generación anterior, tomando la posta de Iker Casillas.

Esta selección española tiene un recambio de garantías, especialmente desde el medio hacia adelante, siempre con un eje tanto en Busquets como en Illarramendi, para luego contar siempre con tres administradores del juego que contribuyen para una larga posesión, retomando aquellos años de creatividad y llegadas.

Si a esto se le suma una importante cantidad de delanteros con gol (algo que no abundó en los tiempos anteriores), como es el caso de Morata, Adúriz, Costa y hasta Villa, si es necesario.

Por eso, tampoco una aceptable Italia pudo equilibrar fuerzas ante esta España que le ganó 3-0 de manera inapelable y que acabó clasificándose una jornada antes de lo previsto.


Y no sólo eso: se transforma en una candidata importante a revalidar el título conseguido en Sudáfrica 2010 si es que sigue por este camino.

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