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sábado, 4 de julio de 2015

Fernando Felicevich, el argentino que maneja las estrellas chilenas (Perfil)




DESDE SANTIAGO DE CHILE


Cuando días pasados Arturo Vidal chocó su Ferrari roja con un índice de alcoholemia que superaba lo legal, estuvo a punto de quedarse fuera de la Copa América. Finalmente, el director técnico de la selección chilena, Jorge Sampaoli, acabó perdonándolo y tampoco quiso hacer nada en su contra el presidente de la Federación, Sergio Jadue.

Se dice que quien actuó de manera decisiva para que eso pasara no fue otro que un argentino casi desconocido en su país, Fernando Felicevich, quien es el que maneja a la gran mayoría de los jugadores del equipo nacional chileno y otros top que militan en distintas ligas del mundo, a Lucas Pratto, o al director técnico Claudio Borghi.

¿Cómo llegó Felicevich a tener tanto poder cuando hasta sus 33 años, en 2002, era alguien completamente ajeno al fútbol, no fue jugador, ni aficionado, y sólo estaba vinculado levemente al rugby?

Felicevich nació en San Nicolás, estudió publicidad, y para 2002 emigró a Chile como empleado de la agencia McCan Erickson. Al poco tiempo se independizó y creó su propia agencia, Marka.

Fue allí cuando apareció en su vida otro nicoleño, el futbolista Pablo Lenci, cuyo contrato estaba por vencer y no sabía qué rumbo tomar. “Me hizo un contrato increíblemente ventajoso con Wanderers. Fue su primera negociación”, contó.

Lenci le recomendó otros jugadores, y se alió a otro empresario ligado al fútbol, Pablo Talarico, y juntos crearon “Vibra Marketing Deportivo SA” y hasta llegaron a asesorar clubes como Everton.

Pero el gran salto fue en Calama, cuando Felicevich, alertado por otros jugadores que manejaba, se enteró de la existencia de un muy joven Alexis Sánchez en el Cobreloa.
Felicevich viajó entonces a Tocopilla, el pueblo de Alexis, se familiarizó con su madre, sabiendo que el jugador era menor de edad (16) y consiguió un permiso notarial para que pudiera salir del país y así pudo transferirlo al Udinese oficialmente por 750.000 euros por el 50 por ciento del pase, aunque en negro se dice que cobró el doble y eso le trajo serios problemas y juicios millonarios con Talarico, y que durante la clasificación para 2014 obligó a Alexis a dejar la concentración chilena, para acudir a la Justicia.

Felicevich entonces apuntó a los jugadores del equipo que salió tercero en el Mundial sub-20 de Canadá, ganado por Argentina. “Se paraba tardes enteras en el complejo Pinto Durán para ganarse a los chicos, a los que regalaba tecnología, como teléfonos celulares o computadoras”, recuerda el entonces director técnico José Sulantay.

Su familiaridad con los jugadores hizo que por ejemplo, asesorara a los padres de Gary Medel que se casaran para favorecer a su hijo y cuando Arturo Vidal debutó en la Bundesliga apareció abrazado emocionadamente con su tía.

En el reciente problema de Vidal, fue Felicevich el que le aconsejó grabar un primer video, inmediato, deslindando responsabilidades aunque a la mañana siguiente tuvo que desmentirlo y admitir su error.

No era la primera vez que grababa un video. Luego del “Bautizazo”, cuando varios jugadores de la selección chilena llegaron tarde del bautismo del hijo de Jorge Valdivia y fueron apartados por Borghi, el primero que se fue de Chile e inmediatamente grabó un video pidiendo disculpas fue justamente Vidal, desde Turín.

Felicevich se maneja con mucha discreción y “cuida mucho las formas”, según define el reconocido periodista chileno José Prieto, de radio Minería.

Hoy, Felicevich es un poder en sí mismo, 13 años después de haberse metido en el mundo del fútbol.





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