Páginas vistas en total

Google+ Followers

lunes, 5 de julio de 2010

El debate ausente de una nueva derrota



Escribimos cuando ya pasaron dos días de la durísima caída ante los alemanes por un resultado que no se daba en contra desde aquella paliza de la "Naranja Mecánica" holandesa de Cruyff, Van Haneggem y Neeskens en 1974 aunque aquello había sido diferente. En aquella ocasión, el único objetivo era resistir a pie firme ante la notable superioridad, sabida a priori, de aquella máquina infernal ante el anárquico equipo argentino. Sin embargo, hay algo más que une aquel seleccionado con el actual y es que en ninguno de los dos había demasiada idea táctica. En el de 1974, había tres directores técnicos sentados en el banco de suplentes: Vladislao Cap, José Varacka y Víctor Rodríguez. Nos decía hace poco un jugador de aquel equipo que uno le decía que subiera, el otro, que bajara y el tercero, que no se moviera de donde estaba. Éste de ahora, con Diego Maradona sentado en el banco, y teniendo que mirar hacia los costados a sus "colaboradores" Alejandro Mancuso y Héctor Enrique, parece volver en el tiempo a épocas pasadas y que ya parecían olvidadas.
Es difícil entender que un plantel de 23 jugadores que puede valer más de mil millones de euros, de muchachos consagrados en los mejores equipos del mundo, no tenga una mínima noción de táctica y que salga a enfrentar a otra potencia como Alemania con tanta simpleza. ¿Es que entonces había antes una ilusión desmedida?
El análisis de lo que ocurrió en este Mundial que una vez más deja a los argentinos de mal humor, tristes y preocupados, debe ser esencialmente futbolístico porque de esto se trata este maravilloso juego. Hay que meter la pelota en el arco contrario y tratar de que no entre en el propio, como objetivos prioritarios, pero eso ya parece olvidado por muchos.
Y entonces, la selección argentina aparece en un país tan futbolizado como uno de los más importantes botines para ser explotados políticamente y se cae en que Diego Maradona es mejor o peor según las simpatías políticas de turno. Y por eso mismo, muchos argentinos reclamarán su continuidad en el cargo aún cuando si le cambiáramos el nombre por cualquier otro, seguramente estarían esperándolo en Ezeiza para insultarlo y exigirle su dimisión. Pero no, como es Maradona, no sólo no ocurre sino que se menciona ya la chance de su continuidad al menos hasta la Copa América de 2011. Es extraño que un país tan exitista, de buenas a primeras contenga tanta inquietud por salvar al ídolo, mientras que por el contrario, aparecen quienes se tomarán de cualquier cosa para derribarlo, porque ya lo estaban esperando de mucho antes.
El gran problema del fútbol argentino es la ya larga ausencia de debate futbolero. No se habla más de fútbol sino que se opina desde el amor/odio, desde el tachín tachín de los medios, de enorme influencia, y desde la posición política.
Pretendemos sólo hablar de fútbol, sin interesarnos si Maradona es K o anti K, si es amigo o enemigo de Clarín, sino solamente si su equipo funcionó o no, y por qué. Y por suerte, hay artículos escritos anteriormente en este blog y en numerosos medios en los que veníamos diciendo, aún al llegar a cuartos de final, que Argentina siempre fue un seleccionado, jamás una selección. Es cierto algo: Maradona no tiene la culpa de que aunque pretendiera dirigir al equipo argentino, le ofrecieran el cargo desde la AFA. Es absolutamente insólito que Carlos Bianchi, por lejos el mejor entrenador argentino, con títulos que lo demuestran, jamás haya tenido la chance que tiene el ídolo futbolero nacional aún cuando éste no tiene títulos de campeón, y cuando el título de entrenador se le otorgó sin haber cursado jamás. Mientras Maradona se sentaba en el banco de suplentes a menos de dos años de haber estado ingresado en un psiquiátrico, Bianchi debía comentar los partidos para la TV mexicana. Esta oposición describe mucho de la sociedad argentina actual. Su absoluta carencia para debatir, para auscultarse, para preguntarse, para reflexionar con alguna pausa alguna vez.
Argentina llegó a este Mundial acaso con el mejor plantel de todos, y aún así, con falencias por no haber sido convocados algunos jugadores que son infinitamente superiores a otros que sí estuvieron y cuya causa se desconoce aunque en todos los casos, obedecen a motivos particulares, por llamarlos así siendo benignos.
Un equipo que no tuvo nunca coherencia, desde anuncios grandilocuentes jamás cumplidos ("conmigo, Heinze juega de marcador central", "Carrizo será mi arquero en el Mundial", etc), amigos y entenados a la hora de la relación con la prensa, respuestas maleducadas o fuera de lugar en las conferencias de prensa. Colaboradores que vienen y van, mientras el presidente de la AFA, Julio Grondona, mira sin hacer nada, a la espera de que el incendio llegue solo.
Es decir, este equipo argentino, con jugadores de jerarquía, no tuvo una orientación adecuada desde la táctica y ni bien se encontró con un rival complicado, esto se vio con claridad y ya no supo a qué jugar.
Por momentos hubo un ápice de ilusión cuando en marzo pasado, Maradona visitó al mejor jugador del mundo, Lionel Messi, en Barcelona, y aceptó cambiar un poco su esquema sin sentido de 4-4-2 (ya nos hemos extendido sobre él en artículos durante las eliminatoriaS) Y decidió colocar a Carlos Tévez quitando a un defensor, aunque duró muy poco porque en el Mundial, comenzaron las pruebas extrañas, inexplicablemente salió Juan Verón de la titularidad (suena a problema con Carlos Bilardo, el manager que se esfumó en todo el Mundial), y Messi, el referente, el jugador de los 45 goles en una tenporada en el Barcelona, se fue quedando solo, sin pilas, sin ganas, sin compañía. La aplastante derrota ante Alemania es un gran ejemplo para seguir. Vale la pena, para los que no pudieron presenciarlo o escucharlo, que consigan la grabacion de la conferencia de prensa del entrenador alemán, Joakim Löw, y lo que dijo del equipo argentino para entender que cuando decimos que Maradona no estaba para dirigir este seleccionado, lo hacemos desde el estricto comentario futbolístico. Pero también, para señalar una vez más que el fútbol no está aislado de la sociedad y que si para los otros temas tampoco se debate y se entra en el tachín tachín, y si un periodista de espectáculos maltrata nada menos que a Mario Bunge, con una facilidad rayana en la locura, y si en una conferencia de prensa un "periodista" cuenta a un jugador que la mujer lo mira desde la casa por TV y otro "periodista" le regala un osito al entrenador porque la vez pasada hizo lo mismo y le dio suerte, es que el nivel de la sociedad ha descendido demasiado.
Es hora de comenzar por arriba y que la dirigencia de la AFA sepa qué proyecto quiere, qué pretende de esta selección argentina y qué prioridad va a tener. Si realmente interesa jugar mejor al fútbol o llenarse los bolsillos de dinero y entonces seguir estructurando los torneos oficiales para vender jugadores al mejor postor y rápidamente al capitalismo futbolero, vaciándose por nada, y con actitudes antipáticas, siempre en hoteles alejados de la gente, y con jugadores que salen por la zona mixta directo a la televisión, sin detenerse ante la prensa escrita que "no vende". Todo hace al todo, y mientras no haya debate y no se hable de fútbol, seguiremos descendiendo y a no equivocarse. No es K o anti K. Es fútbol, tan simple como eso, pero en la Argentina, hace rato que no se habla de fútbol, sino de lo que lo rodea. Y así le va. Y así le seguirá yendo.

No hay comentarios: