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jueves, 8 de julio de 2010

Para entender a la selección argentina, hay que comprender lo que la rodea (Bengol-India)



¿Es posible entender que un entrenador de una de las potencias mundiales de fútbol, que tiene más de mil millones de euros en valor de jugadores en su plantel, y que pierde categóricamente por 4-0 en cuartos de final, tenga bastantes chances de continuar en su cargo y no sólo eso, sino que sea recibido con vítores en el aeropuerto internacional de Ezeiza, como si hubiera ganado la Copa del Mundo?
Sí, en Argentina, eso es posible porque estamos hablando nada más y nada menos que de Diego Maradona. Si el entrenador hubiera sido cualquier otro, todos menos Maradona, el recibimiento hubiera sido hostil y las críticas de la prensa, las más duras.
Pero Maradona es un ídolo popular como pocos, un ícono de la argentinidad, y se le perdona todo y ahora se agregó, desde hace un año, un nuevo y significativo dato: cuando el actual gobierno nacional de la doctora Cristina Fernández de Kirchner le quitó los derechos de la televisación del fútbol doméstico al monopolio de Torneos y Competencias, dueño absoluto de todo desde 1991, para pasar al Canal 7 estatal, por lo que el Estado pagó una fortuna (unos cien millones de euros), Maradona apareció junto a la presidente en el acto de la firma del nuevo convenio. Visto como está el gobierno argentino como progresista, o de centroizquierda, este sector político tomó a Maradona como a un militante más y desde ese momento, lo defendió contra todos. Y aunque la FIFA no acepta para nada la intromisión estatal en los asuntos del fútbol, la presidente logró atrapar en sus garras a Julio Grondona, el todo poderoso presidente de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino), porque el dinero que pasó a recibir ahora del Estado es tan inmenso, que no le conviene protestar porque además, falta la cereza del postre: los rumores indican que está al caer la firma del proyecto para que se le otorgue a la AFA un canal de televisión para que desde allí se transmitan los partidos, debido a que ya se ha votado una nueva Ley de Medios (resistida por los grandes oligopolios comunicacionales) por lo que se digitaliza la televisión, se abre a cinco canales por la misma banda que antes recibía uno solo, y la AFA se beneficiará con la medida. ¿Cómo hacer entonces para protestar y hacer que Maradona se vaya? Imposible para Grondona, quien permanece en la zona rica de Johanesburgo, en Sandton, con el resto de los capitostes de la FIFA a la espera de que el domingo termine el Mundial y de paso, toma distancia geográfica de la Argentina, donde los que no quieren a Maradona ya hacen listas con posibles candidatos (Gerardo Martino, el argentino que acaba de llevar a la selección paraguaya hasta los cuartos de final y casi lleva a España al alargue, Miguel Russo, veterano entrenador que pasó por varios clubes, o Alejandro Sabella, reciente campeón argentino y de la Copa Libertadores con Estudiantes de La Plata), y los que lo quieren, ya han instalado su nombre para que al menos, continúe hasta la próxima Copa América que organizará la Argentina dentro de un año, y que no juega como local desde 1987, en la gran ocasión para ganar un título después de 18 años (la Copa América ganada en 1993, con Alfio Basile de entrenador, y Gabriel Batistuta como delantero).
Grondona sabe que en un año, muchas cosas pueden cambiar en la Argentina y de hecho se trata de un año de elecciones presidenciales, por lo que conviene callarse, aunque cruzando el océano las cosas están diferentes, desde el vocero de la AFA, el experimentado periodista Ernesto Cherquis Bialo, quien sostiene que el contrato de Maradona como entrenador “ya venció”, aunque nada dice sobre el poder de los dirigentes y de Grondona para echarlo, mientras que en el mismo edificio del centro de Buenos Aires, el presidente de Argentinos Juniors –club que vio nacer futbolísticamente a Maradona-, Luis Segura, director del departamento de Selecciones Nacionales de la AFA, afirma lo contrario, que Maradona tiene un año más de contrato “y que debería finalizarlo”, mientras que uno de sus ayudantes más cercanos en el Mundial, Alejandro Mancuso, insiste en que “debe seguir”, y el manager de la selección argentina, el ex entrenador Carlos Bilardo, sigue llamado a silencio luego de ser casi despreciado por su ex dirigido, al punto de que hasta el ex defensor campeón mundial en 1986, Oscar Ruggeri, pasó varias veces por el High Performance center de la Universidad de Pretoria, para jugar partidos nocturnos con el cuerpo técnico aún cuando Grondona lo odia y no permitió que se sumara al equipo aunque el entrenador insistió hasta el cansancio.
Bilardo no apareció en todo el Mundial, pero estuvo presente en la conferencia de prensa de Maradona post partido ante Alemania, cuando dijo que seguirá defendiendo “el fútbol que le gusta a la gente, el del ataque, el de volver a las fuentes”, algo que, sabe, odia Bilardo porque son frases de su máximo enemigo del fútbol, César Luis Menotti. ¿Maradona lo dijo por casualidad? No parece, como tampoco, que Juan Verón apenas sí haya jugado como titular cuando al llegar a Pretoria el equipo argentino, era la mayor referencia dentro del campo de juego, el más criterioso y experimentado, y compartió la habitación con Lionel Messi. Pero Verón fue borrado y no volvió a jugar, ¿Sólo por problemas físicos o también porque es muy cercano a Bilardo? No resulta casual que ahora, en La Plata, la ciudad en la que vive la familia, el padre de Verón, el ex jugador de Estudiantes y compañero de Bilardo en los sesenta, Juan Ramón Verón, haya salido a hacer declaraciones en algunas radios, diciendo que con su hijo pasó “algo raro” y que para eso “mejor no lo hubieran llevado” al Mundial.
Así está de revuelto el río por el fútbol argentino, cuando los diarios tratan opor todos los medios de hacer olvidar pronto este Mundial y comenzar, por fin, a utilizar su espacio para Boca Juniors, River Plate, y el próximo Torneo Apertura que comienza en agosto. ¿El debate por el nuevo entrenador de la selección argentina? No hay tiempo, ni deseos, ni profundidad. Grondona prefiere esperar, tomando café en la Maude Avenue, en el corazón de Sandton, en el Mandela Square. Que se maten entre ellos.

2 comentarios:

Román dijo...

Una vez más queda claro que, mientras no se resuelvan estas desprolijidades, miserias, egoísmos, históricos enconos y enemistades, el fútbol argentino seguirá mirando finales de Mundiales por televisión. Una verdadera pena y un gran desperdicio de talentos futbolísticos, como el de Messi y tantos otros.

Gustavo Torres dijo...

Ni más ni menos, mi estimado. La pura verdad, pero bueno, hay poco positivo que sacar después de la dolorosa eliminación.