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miércoles, 28 de julio de 2010

El fútbol argentino es impresentable (Jornada)



Se esperaba con ansiedad la conferencia de prensa de Diego Maradona, por su conocida capacidad para prender el ventilador. Pero el ícono popular argentino, que sostiene que el presidente de la AFA, Julio Grondona, le mintió y que el manager Carlos Bilardo lo traicionó, apenas lee un comunicado demostrando tristeza aunque también firmeza de convicciones, pero anuncia que no responderá preguntas y no aclara que ya vendió una entrevista con la popular conductora Susana Giménez para el próximo domingo, que muchos analistas ven como “irreprochable” (no se les escuchó opinar sobre la pretensión del “diez” de cobrar cada reportaje a medios deportivos durante sus meses al frente de la selección nacional).
Grondona es el mismo que en el vestuario, a minutos de la dura eliminación ante Alemania en el Mundial, le dijo a Maradona que estaba contento con su trabajo y que deseaba su continuidad, y ni siquiera un mes después sacaba su conocida carta para indicarle que siete de sus colaboradores tenían que irse, a sabiendas de que eso no sería aceptado por el entrenador, es decir, lo echó indirectamente aunque con hipocresía.
No parece, sin embargo, que el dirigente tuviera tan claro que podía utilizar esta argumentación cuando aún deambulaba por la rica zona de Sandton en Johanesburgo y el Mundial no había terminado aunque sí la participación argentina, y por esos días sostenía que el caso de Maradona era “especial” y que se trataba “de la única persona que en la Argentina puede hacer lo que quiera”.
Todo indica que la diferencia entre una postura y otra estuvo dada por el vía libre dado por el Gobierno Nacional a partir del desplante de Maradona de no asistir a la invitación de la presidente Cristina Fernández de Kirchner y a su viaje relámpago a Venezuela para acompañar a Hugo Chávez en su ruptura de relaciones con el mandatario colombiano Alvaro Uribe. Esta situación le permitió a Grondona destrabar el molesto vínculo con un entrenador que nunca quiso y que echó mano a sugerencia de sus hijos para no tener que hacer lo que indica el sentido común a gritos desde hace muchos años: convocar al mejor entrenador, a Carlos Bianchi, a quien detesta porque dos veces (1998 y 2004) no aceptó el convite por distintas razones, todas ellas atendibles. Es decir: con la quita de apoyo gubernamental, Grondona hizo que parezca lo que no es (que Maradona se fue solo) para que todo salga como quiere que sea aunque estaba dispuesto, por intereses a que no sea como debería ser. No es un mero juego de palabras sino una parte de la tristísima realidad del fútbol argentino desde hace muchísimos años.
Más insólito, al menos de cara al público, es recordar aquella frase de Carlos Bilardo del pasado 13 de abril de 2009, cuando manifestó que “si se va Maradona de la selección, nos tenemos que ir todos los colaboradores. Yo me tengo que ir”. Hoy, tras haber estado desaparecido durante todo el Mundial, sin un rol claro en el equipo, parece más preso de sus palabras que de algún vínculo con Maradona, con quien desde hace mucho está alejado y con mutua desconfianza y todo indica que fue él quien sugirió la salida de los siete colaboradores que motivaron la inducida renuncia del “diez” y su advertencia clara hacia su sucesor en el cargo de que “la traición está a la vuelta de la esquina”.
Maradona aparece leyendo su comunicado flanqueado por Oscar Ruggeri, otro símbolo de los años de bilardismo, ahora también enfrentado al manager, y quien no fue aceptado para integrar el cuerpo técnico por Grondona, pero que de todos modos tuvo incidencia en el armado del equipo y visitó asiduamente la concentración del High Performance Center de la Universidad de Pretoria durante el Mundial.
Alejandro Mancuso, ayudante de campo de Maradona por haber estado a su lado en duros momentos de su vida privada (¿Una cosa amerita la otra? ¿La AFA no pudo o no quiso recusarlo aún no teniendo el mínimo antecedente para el puesto?), sugiere al entrenador que en la conferencia de prensa posterior a la eliminación por goleada ante Alemania, se haga referencia al “fútbol que le gusta a la gente”, que sabe que molestará al manager por su tufillo menottista, y aún cuando hasta marzo pasado, el equipo jugaba con un 4-4-2 muy lejano al toque y la posesión del balón, pero esto es obviado por los grandes medios de comunicación, que ven como un sacrilegio criticar al ídolo.
Habrá que ver cómo toma el maradonismo el lugar que ahora ocupa, aunque de transición, Sergio Batista, otro jugador de los tiempos de “México 1986”, habiéndose quedado en la estructura bilardiana cuando todos se van espantados, y aunque tal vez en poco tiempo sea reemplazado.
¿Del juego del equipo en el Mundial? ¿De que tantas estrellas en sus equipos europeos de primer nivel no hayan logrado rendir ni en una mínima proporción en la selección argentina durante el Mundial? ¿De los caminos sorprendentemente tapados a Lionel Messi, que podía poner en disputa el reinado de Maradona ante los argentinos? De nada de eso se habla en la Argentina. No hay proyectos, ni ideas, ni remotamente tocar el tema sobre qué se pretende del juego, qué línea, qué filosofía. De acuerdo a qué se elige al nuevo entrenador y por qué se jugó mal en el pasado Mundial o por qué casi se pierde de jugarlo en la pasada eliminatoria. Nada de nada. Ausencia total de debate. Antes, Maradona estaba para seguir. Sí, Julio. Luego, Maradona no estuvo más para seguir. Sí, Julio. Los dirigentes, invitados a los mundiales con todo pago, tienen luego que votar si sí o si no. Sin ideas propias, apenas atados a los tantos negocios que hoy genera el fútbol argentino, que estructura todo mirando a Europa para sacar dinero. ¿O si no cómo se entiende que esta selección ya tenga seis partidos organizados hasta diciembre, dos de ellos ante España y Brasil, sin conocer antes a su entrenador ni a qué se quiere jugar? Eso parece ser lo de menos. El fútbol argentino es, desde hace tiempo pero mucho más hoy, decididamente impresentable.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Casi absolutamente de acuerdo.

saludos,

Dani

Anónimo dijo...

SIN LUGAR A DUDAS....UN FUTBOL DECIDIDAMENTE IMPRESENTABLE....AVALO TODO EL ARTÍCULO

FUERTE ABRAZO Y HASTA PRONTO
HORACIO

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. ¿Como se puede sostener un tipo desde 1979 como "CAPO" DE LA AfA? Estuvo con todos los gobiernos , con todos los negocios, TyC, ahora la TV pública, eligió quien sale campeon ese año a los efectos de negocios. Si ya se pueden digitar lo campeonatos que podes esperar?Ademas de eso: LOS MEDIOS PERIODISTICOS ARGENTINOS!Manga de cipayos que solo estan ahora para el cholulaje. Pocos como Macaya, o victor Hugo o Apo, ¿que queres? Cherquis Bialo esta con Grondona y es su vocero. Mira vos que Adrian Paenza se dedica a las matematicas ahora. Como siempre Biblia y Calefon. Ni que hablar del futbol domestico: la novela de Riquelme. Las botineras!
No se, a lo mejor soy chapado a la antigua, pero en este sistema no pueden estar ni los Bielsa , ni los Martino( y no es solo por mi corazoncito)y espero que un tecnico serio como el de Estudiantes no entre en la joda. De quien no se a que juega es Bianchi. Porque aqui gano todo con Boca pero afuera le fue mal. No se. si vamos a eso el que estaba antes de Diego tambien gano todo con Boca y con la seleccion le fue mal.Pero es el fiel reflejo de como está todo.Tambien convengamos que no es facil disponer de los jugadores para trabajar en conjunto porque la realidad nos indica que los mejores recursos estan en Europa a disposicion de sus clubes y es dificil juntarlos y no jodamos GANAN MUCHA GUITA y son argentinos. Por eso todo este tema de planificar a futuro es complicado.Maxime en una sociedad que está acostumbrada al dia a dia.Y que lo que hoy es blanco mañana es negro y nadie se extraña, sino fuera asi, existirian los muertos politicos, y no esta sarta de pollos al spiedo, que estan todos quemados y todavia siguen dando vueltas.
Pichi Cambiasso