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miércoles, 11 de junio de 2014

Argentina esconderá su sistema táctico (Kicker)




                                     Desde Sao Paulo, Brasil

El entrenador de la selección argentina durante el Mundial de México en 1986, Carlos Bilardo, por años insistió en que su sistema táctico en aquel torneo fue “la última revolución táctica” del fútbol, con su 3-5-2.

Sin embargo, ahora que Bilardo es manager de esta selección argentina, no podrá evitar que su entrenador, Alejandro Sabella, haya querido cambiar completamente de timón y no mostrar del todo sus cartas tácticas en el Mundial y pese a que se repite de memoria el equipo titular con el que debutaría el domingo ante Bosnia en Río de Janeiro, con un 4-3-3, no parece que se vaya a mantener hasta el final.

Sabella partirá con una clásica defensa de cuatro (Zabaleta, Fernández, Garay, Rojo), tres volantes, dos de ellos más defensivos (Gago y Mascherano) y uno ofensivo, que se sumará al ataque (Di María) y tres delanteros (Messi, Higuaín y Agüero), tal como vino jugando en los últimos años en la clasificación y en los amistosos de preparación, en los que se pudo comprobar la contudencia frente al arco rival.

Sin embargo, cada vez más es claro que pasada la fase de grupos, Sabella irá ensayando otras variantes, que hasta podrían aparecer en algún partido de la primera fase, debido a que por ejemplo ya jugó en 2013 un partido amistoso ante Bosnia en Saint Louis, y allí utilizó cinco defensores, tres volantes y dos delanteros, con excelente resultado.

Normalmente, cuando Sabella juega con cinco defensores, utiliza a los dos laterales como salidas (siempre Zabaleta y Rojo), y a José Basanta como último, detrás de la línea defensiva, aunque en el último amistoso ante Eslovenia, en La Plata (2-0), intentó probar también con Mascherano en esa posición. Le duró demasiado poco porque se lesionó Biglia al iniciarse el partido, y como éste ocupaba la posición del volante del Barcelona, fue reemplazado, Sabella volvió a la línea de cuatro defensores y Mascherano, al centro del campo.

Sin dudas que no hubo casualidades en ese ensayo fallido por la lesión de Biglia, porque con Eslovenia enfrente, Sabella pensó en Serbia, por el físico de los jugadores rivales, un origen común, y porque ya había vencido ante Serbia con ese sistema poco tiempo atrás. ¿Existiría entonces la chance de que el equipo argentino salga en el debut jugando así? No parece fácil pero sí, que pudiera ocurrir algo semejante durante el partido, si las necesidades lo requieren.

Lo que aparece claro es que desde octavos de final, dependiendo del rival que le toque, Sabella optaría ya por un pragmático 4-4-2 y en ese caso, es aún más evidente que sacrificaría a uno de los delanteros (jamás Messi, por lo que quedaría entre Agüero e Higuaín) para que entre el experimentado Maxi Rodríguez, que jugará su tercer Mundial.

De esta forma, se mantendrían los cuatro defensores, en el medio Gago y Mascherano se cerrarían para que por el costado derecho juegue Rodríguez y por el izquierdo, Di María, y arriba Messi jugaría acompañado por Higuaín o Agüero.

Tampoco habría que descartar que para este sistema de 4-4-2 tenga un buen lugar el delantero del Inter italiano Rodrigo Palacio, quien va ganando espacios en el equipo para convertirse hoy en el primer suplente, apenas a un escalón de los titulares, no sólo por la muy buena temporada que tuvo en la Serie A sino por ser uno de los jugadores preferidos de Sabella en todo el ciclo, por entender, justamente como pocos, los movimientos tácticos.

Palacio se mueve como pez en el agua en los espacios, evolucionando de aquel muy buen jugador que tuvo suceso en Boca Juniors como extremo derecho o izquierdo (ya tenía versatilidad para cambiar de punta cuando fuera necesario) pero en Italia se convirtió en un delantero total y le agregó mucha mayor capacidad de gol, y de esta forma fue desplazando a Ezequiel Lavezzi (PSG) como primer suplente de los atacantes.
Lo que parece más difícil de ver en esta selección argentina, y suena raro que no lo haya llevado, dada su tradicional forma de jugar, es un enlace entre volantes y delanteros. Lo que en Argentina se llama el “número diez” o el que administra el juego. Sabella optó por no convocar a ningún jugador de estas características, como podrían haber sido Javier Pastore, Andrés D’alessandro o más atrás, el veterano Juan Román Riquelme.

Por eso, en el Mundial se podrá observar un equipo argentino vertiginoso, veloz, pero sin demasiada pausa, más parecido al Real Madrid que al Barcelona, jugando al error rival, pese a tener a Messi en sus filas.

Lo que será difícil, en el futuro, es poder decir que el sistema táctico que utilizará será revolucionario, gane o no el torneo. Y aunque Bilardo siga en el plantel, ahora de manager.

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